Meditaciones

Meditaciones (601)

“Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la
palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Apocalipsis 1:9)
 
Por pelearse con el capitán del barco, el corsario Alexander Selkirk fue abandonado a su suerte en una isla desierta de Chile. Lo que parecía ser momentáneo se extendió por cuatro años y cuatro meses. El 2 de febrero de 1709, fue rescatado por el barco inglés Duke. Es probable que sus experiencias, junto con las de Pedro Serrano (quien naufragó en 1526), hayan inspirado a Daniel Defoe (que entrevistó al corsario), para crear el personaje de Robinson Crusoe.
Biblia
Al comienzo, sobrevivió difícilmente a orillas del mar.
Todo cambió al adentrarse en la isla; construyó una choza y se organizó para obtener agua y comida. ¿Cómo hizo para no enloquecer durante más de cuatro años de soledad? Leía diariamente la Biblia, donde encontraba esperanza, y cantaba salmos. Cuando Woodes Rogers, capitán del Duke, lo encontró allí, solo, en la isla, lo sorprendió el vigor físico de Selkirk pero, principalmente, su paz mental. El secreto fue la Biblia, fuente de consuelo y esperanza para el marino abandonado.
 
De varias maneras, podemos sentirnos como Selkirk. Frecuentemente, encuentro personas que, aunque rodeadas de gente, sienten tanta soledad como Selkirk. Viven en un mar de personas, pero en sus propias “islas”, sin contacto significativo con los demás. Sí, hay soledad en medio del Pacífico, y también en medio de una sociedad que nos aísla, aliena y automatiza. Vivimos en esta isla llamada Tierra, separados de otros mundos por causa del pecado. Solo aquí existen el mal, el dolor, el sufrimiento y la muerte. Estamos en “cuarentena”, confinados aquí, donde Satanás es príncipe y reina la maldad. La similitud es perfecta.
 
No hay otro lugar que la Biblia, donde podamos encontrar consuelo y esperanza. Allí se revela que existe esperanza más allá de este mundo doloroso. Primordialmente, enfatiza que, muy pronto, Jesús mismo, el Capitán del universo, vendrá a rescatar a quienes le entregaron su corazón.
Este es el momento culminante de la historia. Entonces, los muertos en Cristo resucitarán primero, y quienes estemos vivos seremos arrebatados con ellos (1 Tes. 4:15-17). En ese instante, seremos transformados: nuestros cuerpos serán glorificados y ya no habrá más rastros de nuestro confinamiento en la “isla del mal”.
Tristemente, no todos conocen estas buenas nuevas; no todos viven como si el dolor y el sufrimiento fueran pasajeros.
No todos encuentran esperanza en Cristo, porque ni siquiera lo conocen. Hoy tienes el privilegio de ayudar en el gran plan de salvataje de la humanidad, bajo las órdenes del gran Capitán. ¿Qué esperas para ayudar a salvar a otros? MB (I) 
 
#ComoIslas
 
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Al necio le parece bien lo que emprende, pero el sabio atiende a/ consejo” (Proverbios 12:15, NVI)
La historia de la NASA y de las misiones espaciales estadounidenses está Plagada de accidentes fatales. Hoy recordamos el trágico accidente del trasbordador espacial Columbia, ocurrido el 10 de febrero de 2003, cuando se desintegró sobre Texas y sobre Luisiana en su reingreso a la atmósfera terrestre y mató a los siete tripulantes.
Los problemas del Columbia no comenzaron en su regreso a Tierra, sino desde su despegue.
Biblia
 
Durante el lanzamiento, una pieza de aislamiento de espuma se desprendió y golpeó el ala izquierda. Durante la mayoría de los lanzamientos anteriores habían ocurrido daños menores por desprendimiento de espuma. Algunos ingenieros sospecharon un gran daño, pero los administradores de la NASA razonaron que la tripulación no podría haber solucionado el problema.
 
Cuando reingresó en la atmósfera, el daño permitió que los gases atmosféricos calientes penetraran y destruyeran la estructura interna del ala, lo que provocó que la nave se volviera inestable poco a poco, se rompiera. Lo notable de este accidente es que, con todos los estándares de seguridad con que cuenta la NASA, los responsables del programa desoyeron las advertencias de los ingenieros acerca de las consecuencias nefastas que ese mínimo accidente podía tener para el trasbordador. Después de todo, polo era un trozo de espuma para aislamiento!
 
Muchas veces, hacemos oídos sordos a quienes sabiamente tratan de aconsejarnos. En ocasiones, hasta percibimos que podría haber algo de verdad en aquello sobre lo que tratan de advertirnos, pero lo desestimamos, pensando que es un asunto de poca monta, un detalle sin importancia. Para una nave de tamaña complejidad, no hay detalles sin importancia. Ese “detalle” costó la vida de siete personas, y puso en riesgo la continuidad del programa espacial estadounidense que fue suspendido totalmente por dos años.
 
De la misma manera, nuestra vida y nuestras relaciones interpersonales son tan complejas que no podemos dejar nada librado al azar. No existen detalles irrelevantes. Cuando descuidamos aspectos clave de nuestro ser como, por ejemplo el espiritual, podemos terminar con nuestra vida hecha pedazos, al igual que termino el trasbordador Columbia. Descuidar en nuestra vida espiritual “detalles” como la oración, la lectura diaria de la Biblia o la testificación puede llevarnos a la ruina.
 
Para el necio, su manera de actuar siempre es la correcta. Por el contrario, el sabio presta atención a los consejos. Hoy, decide escuchar a quienes están preocupados por tu vida espiritual, y sigue los consejos divinos, MB (I) 
 
 
 
Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“¡Solo los simplones creen todo lo que se les dice!” (Proverbios 14:75, NTV).

Aunque emprendedor y convencido de su producto, Asa Candler nunca imaginó la proyección de su bebida cuando la registró ese 31 de enero de 1893 bajo el nombre de Coca-Cola. Aunque no fue su invención (John Pemberton la creó originalmente como jarabe medicinal), fue Candler quien la llevó al éxito con su agresiva campaña de marketing.

Biblia

Hoy, Coca-Cola tiene presencia mundial. Distribuida en más de 200 países, 1.700 millones de personas la consumen diariamente. Hoy es la marca más conocida del planeta: el 94% de la población mundial puede reconocer su logotipo rojo y blanco. Después de “Okay”, es el término más comprendido en el mundo.

La estrategia promocional es asociarla con momentos placenteros, como una comida en familia, la Navidad misma, reuniones familiares o festejos deportivos. Una de sus últimas campañas publicitarias promocionaba: “Coca-Cola: destapa felicidad”; como si una botella de Coca-Cola pudiera ser la llave de la felicidad.

La realidad es otra. Según Niraj Naik, ex farmacéutico del Reino Unido, a los 10 minutos de ingerirla, 10 cucharaditas de azúcar están presentes en nuestro organismo, lo que supera el 100% de la ingesta diaria recomendada. El ácido fosfórico, también contenido en la bebida, impide que vomitemos por causa de tanta azúcar. A los 20 minutos, la presencia de glucosa en sangre aumenta y se estimula la producción de insulina por el páncreas para controlar su nivel, y es trasportada del torrente sanguíneo a los músculos, la grasa y las células hepáticas, para ser almacenada.

Pasados 40 minutos, el cuerpo absorbe la cafeína que contiene. Las pupilas se dilatan y se eleva la presión arterial, como respuesta al aporte de glucosa. Tras 45 minutos, se incrementa la producción de dopamina, neurotransmisor que estimula los centros del placer presentes en el núcleo accumbens del cerebro; lo que es una reacción similar al efecto de algunas drogas.

A los 60 minutos, el ácido fosfórico se une al calcio, el magnesio y el zinc en el sistema digestivo, e impulsa el metabolismo. Esto se agrava por las altas dosis de azúcar y edulcorantes artificiales que, además, incrementan la excreción urinaria de calcio. Entran en funcionamiento las propiedades diuréticas de la cafeína y, a través de la orina, se eliminan calcio, zinc y magnesio, que deberían ir a los huesos, así como electrolitos, sodio y agua. Se puede producir una baja de azúcar, lo que provoca lentitud o irritabilidad, y pérdida de agua y de nutrientes valiosos para el organismo.

Coca-Cola vende felicidad, pero lo que compras es exceso de azúcares y cafeína, mayor presión arterial, riesgo de diabetes, obesidad, y enfermedades del corazón. No compres todo lo que intentan venderte. ¡No todo lo que brilla es oro! (I) 

#NoTodoLoQueBrillaEsOro
#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo” (Mateo 5:38,39).

Es más que una paradoja que quien abogó toda su vida por el pacifismo, y generó la mayor revolución social y política del siglo XX sin el uso de violencia, haya sido asesinado a manos de un grupo violento ultraderechista. Sí, ese 30 de enero de 1948, Nathuram Codse, hinduísta radical, disparó tres veces al pecho de Mahatma Gandhi.

Biblia

Gandhi fue un estudiante mediocre durante la enseñanza primaria y media, y posteriormente no sobresalió como abogado en su vida profesional. Sin embargo, su sensibilidad hacia el sufrimiento de los más desprotegidos lo llevó a organizar una resistencia pacífica para defender los derechos de cada ciudadano indio. Mediante sus extensos ayunos y huelgas de hambre, toda la nación se levantó en esta resistencia pacífica.

Es interesante que recibió inspiración del novelista ruso León Tolstoi, quien experimentó una conversión impactante al cristianismo y fue influenciado en el pacifismo por ciertos anabaptistas (precursores de los cuáqueros), en Rusia. Impresionado por el mensaje de respuesta pacífica al mal que se encuentra en los Evangelios, escribió un libro comentando el Sermón del Monte, de Mateo 5 al 7, titulado El reino de Dios está en ustedes. Gandhi lo leyó, e incluso llegó a intercambiar correspondencia con Tolstoi, con el común interés en el pacifismo.

Gandhi se sintió atraído al mensaje del evangelio, pero no pudo conciliar el mensaje de Cristo con aquellos que se decían sus seguidores. Afirmó a cierto cristiano: “Me gusta tu Cristo […] no me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes de tu Cristo’’. La búsqueda de poder y riquezas, y la violencia utilizada para alcanzarlas por parte de quienes se decían cristianos, hizo que Gandhi rehusara volverse cristiano.

El legado de pacifismo del Sermón del Monte no terminó allí. Años después, un ministro estadounidense, Martin Luther King jr., estudió la vida de Gandhi y decidió poner en práctica su filosofía en los Estados Unidos. Abogó por los derechos humanos de los negros en ese país, considerados ciudadanos de tercera clase. Martin Luther King Jr. fue precursor del movimiento moderno a favor de los derechos humanos.

Cristo, en el Sermón del Monte, afirmó: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios” (Mat. 5:9, NVI). Hoy, puedes tener la dicha de ser llamado hijo de Dios al trabajar por la paz. Atrévete a ser uno más en esa línea del legado pacifista del Sermón del Monte. (I) 

#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Y movido por el Espíritu, vino al templo” (Lucas 2:27).

Los astrónomos modernos no pueden explicar de qué modo alguien como Callleo, “padre de la astronomía moderna”, pudo haber obviado el hallazgo de algo tan importante como el planeta Neptuno. El descubrimiento de este planeta se adjudica a Johann Gottfried Galle, astrónomo alemán, siguiendo los cálculos e indicaciones de Urbain Le Verrier, el 23 de septiembre de 1846.

 Biblia

La madrugada del 29 de enero de 1613, Galileo registraba en su bitácora científica el extraño movimiento de una “estrella” que había avistado hacía un mes. Sabía mejor que nadie que las estrellas no se mueven y que, en realidad, lo hacen los planetas, que gravitan alrededor del Sol. Por alguna razón incomprensible, Galileo estuvo doscientos años adelantado al descubrimiento real de Neptuno, pero no pudo reconocerlo.

En la Biblia encontramos un caso similar. La presentación de los primogénitos ante el sacerdote estaba destinada, principalmente, a encontrar al Mesías, que vendría como primogénito de una de las madres de Israel. Como siempre, ese día el sacerdote cumplió monótona y mecánicamente sus funciones. Niño tras niño llevaban los padres al Templo, junto con las ofrendas que redimirían al primogénito que, de otra manera, pertenecía al Señor.

Sin saberlo, el primogénito al que todos los demás primogénitos apuntaban desde que se había instaurado esa ceremonia estaba en los brazos del sacerdote. El Mesías en persona, aunque todavía infante, se encontraba ante su presencia. Al igual que Galileo, se suponía que el sacerdote estaba en condiciones de reconocerlo, pero dejó ir a José y a María, con su pequeño, sin siquiera tener un atisbo de comprensión de a quién había recibido (ver Luc. 2:21-24).

El relato bíblico narra que, en esa misma ocasión, un hombre justo y piadoso llamado Simeón se acercó al Templo. Él sí sabía lo que buscaba, porque el mismo Espíritu Santo lo había conducido allí; también le había revelado que conocería al Mesías. Y cuando vio a ese inocente bebé en brazos de Aviaría, no dudó: ese era el bebé prometido desde antaño. Ana, la profetisa, también reconoció al Mesías.

Hasta al mejor cazador se le escapa una liebre; pero hay oportunidades que pasan solo una vez. Las oportunidades espirituales requieren ojos ungidos con colirio para reconocerlas. Como Simeón estaba en “sintonía” con el Espíritu Santo, logró reconocer al Mesías. Supuestamente, el sacerdote debería haber tenido ese mismo discernimiento pero, evidentemente, no había cultivado esa relación con el Espíritu. No salgas hoy sin recibir al Espíritu Santo plenamente en tu vida. Sin él, las oportunidades pueden pasar de largo sin que siquiera las percibas…(I) 

#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

¡Más valioso que el diamante!

“Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia?” “El oro no se le igualará, ni el diamante” (Job 28:12,17).

En el oscuro ambiente de una mina de Sudáfrica, Frederick Wells no podía creer lo que acababa de encontrar. A primera vista, le pareció un trozo de vidrio que algún bromista había dejado allí para confundirlo. Mirándolo mejor, comprendió que ese 26 de enero de 1905 había encontrado el diamante en bruto más grande del mundo. Claro, todavía no conocía los detalles, pero sabía que había encontrado algo GRANDE. Wells era jefe de la Premier Diamond Mining Company, de Cullinan, a 40 kilómetros al este de Pretoria, Sudáfrica. El diamante pesó más de 3.000 quilates (600 gramos), y fue nombrado en honor a Sir Thomas Cullinan, propietario de esa mina de diamantes. También es conocido como Estrella del Sur, nombre tomado de la novela homónima de Julio Verne.

Biblia

Este diamante en bruto fue obsequiado al rey Eduardo Vil en su cumpleaños, quien ordenó tallarlo en 1906. Se obtuvieron un total de 150 piedras tallas, algunas de las cuales terminaron en el Cetro de la Cruz y la Corona del Estado Imperial Británico.

Visitando el Museo Smithsonian de Ciencias Naturales, tuve la oportunidad de contemplar varias piedras preciosas. Quedé prendado de su belleza; el modo en que reflejan y refractan la luz y los colores vivos, que ningún otro material es capaz de reproducir. Sin embargo, la Biblia nos dice que la verdadera sabiduría e inteligencia sobrepasan en belleza y valor al más grande y esplendoroso diamante; más que el Cullinan, escogido para ser colocado en la corona británica.

La dificultad para encontrar la sabiduría y la inteligencia pareciera tan rara como los grandes diamantes. Job afirma: “¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Porque encubierta está a los ojos de todo viviente, y a toda ave del cielo es oculta” (Job 28:20, 21). Pareciera que nadie puede hallarla, excepto por un detalle: “Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar” (vers. 23). ¡Dios conoce dónde está la verdadera sabiduría y la inteligencia!

Si estas dos virtudes son escasas, no es porque Dios no dijo dónde hallarlas; él ha dejado instrucciones para encontrarlas: “He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia” (vers. 28). Se encuentran tan pocos poseedores de la sabiduría y la inteligencia verdaderas debido a que pocos están dispuestos a pagar el precio de temer al Señor y apartarse del mal.

 

Hoy, busca con fervor temer a Jehová y apartarte del mal. ¡Pronto verás que tu vida resplandecerá más que un diamante de 3.000 quilates! (I) 

#MasValiosoQueElDiamante
#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Y dijo Faraón a José: Yo soy Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto” (Génesis 41:44).

Ese 25 de enero de 1989, Michael “Air” Jordán alcanzaba la marca de diez mil anotaciones en su quinta temporada. Jordán fue uno de los mejores jugadores de la NBA, y el mejor anotador de la historia. Considerado como el mejor jugador de básquetbol de todos los tiempos, se destacó por su rapidez, elegancia e inteligencia.

Biblia

Aunque poseía grandes dotes naturales para los deportes, “Air” Jordán era fanático del trabajo duro. Afirmó: “Siempre he creído que si trabajas, los resultados vendrán solos. No hago las cosas a medias porque sé que, si lo hago, entonces solo puedo esperar resultados a medias”. Estaba convencido de que para alcanzar un sueño, debes intentarlo: “Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que algo pasará; otras, hacen que suceda”.

No era triunfalista y reconoció que, para alcanzar el éxito, el camino está plagado de fracasos e intentos fallidos. “He fallado más de nueve mil tiros en mi carrera. He perdido casi trescientos partidos. Veintiséis veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido, y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida, y es por eso que tengo éxito”.

En la Biblia, tenemos el ejemplo de grandes hombres de fe que, a pesar de “fracasar” una y otra vez, prosiguieron sin claudicar en sus convicciones. Por ejemplo, José. Por mantenerse firme en sus convicciones pasó, repentinamente, de ser el niño minado de la casa a convertirse en esclavo en tierra extraña. Y cuando todo parecía favorable en casa de su amo Potifar, todo se derrumbó cuando la mujer de este, despechada, no pudo hacerlo transgredir sus principios morales.

En un oscuro calabozo de Egipto, lejos de su tierra y sin conocidos, podría haber abandonado sus principios; después de todo, gracias a sus convicciones estaba donde estaba. Sin embargo, decidió intentarlo nuevamente. El director de la prisión notó su conducta intachable y le confió responsabilidades que ningún otro preso podría llevar. Después de fracasar, perder, sufrir, y trabajar y trabajar, llegó el éxito: pasó a ser el segundo del imperio más poderoso de la Tierra. Pero no se la creyó. Reconoció que era Dios quien lo había puesto allí; y hasta el fin de sus días decidió depositar su confianza en el Todopoderoso.

Probablemente, estés cansado de intentarlo una y otra vez. Quizá te hayas levantado con ganas de tirar todo por la borda. Pero, no olvides a José. Decide seguir confiando en Dios y seguir intentándolo. Dios, a su tiempo y a su manera, responderá. (I) 

#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él” (Apocalipsis T2:9).

El 24 de enero de 1972, Shoichi Yokoi, sargento del Ejército Imperial Japonés, fue descubierto en la jungla de Cuam, donde se había escondido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, casi 28 años después de que los estadounidenses recuperan el control de la isla en 1944. Cuando las fuerzas estadounidenses capturaron la isla en la Batalla de Guam, Yokoi logró escapar y esconderse, con otros diez soldados. Siete de ellos finalmente se fueron y tres permanecieron allí. Solo Yokoi sobrevivió.

Biblia

Dos pescadores lo descubrieron el 24 de enero de 1972. Pensó que su vida peligraba e intentó atacarlos, pero finalmente pudieron reducirlo. De Guam, fue repatriado al Japón. “Con mucha vergüenza, pero regresé”, fueron sus primeras palabras a su regreso. Aunque pasó 28 años en aquella cueva, desde 1952 sabía que la Segunda Guerra Mundial había finalizado. ¿Por qué siguió escondido, entonces? Explicó: “A los soldados japoneses se nos enseña que es preferible morir a la desgracia de ser capturado vivo”

Como Yokoi, Satanás sabe que la guerra ya está perdida: en la cruz, Cristo ganó una batalla y también, la guerra. Pero, el enemigo de Dios es demasiado orgulloso para admitir sus errores; su ego le impide reconocer su derrota. Como Yokoi, es un enemigo vencido, pero no rendido.

Al igual que Yokoi, Satanás quedará condenado al aislamiento y la soledad (Apoc. 20:1-3). Después de la segunda venida de Cristo, será “encadenado” y condenado a vivir en este mundo, ya sin habitantes. No podrá poner en juego sus arteros engaños. No habrá ser humano para arrastrar al abismo. Solo él y sus secuaces, en un mundo frío, de tinieblas y oscuridad. Y ni así, después de ese período que pudo ser de meditación y recapacitación, reconocerá su error y se arrepentirá. Con los impíos de todas las edades, lanzará su último ataque contra la Santa Jerusalén, la ciudad de Dios. Pero su final será en fuego y azufre (Apoc. 20:7-10).

Ahora la guerra se vuelve personal. Supongo que ya decidiste ponerte de parte del bando ganador, en el ejército de Cristo. Sin embargo, tenemos el dilema diario de reconocer si estamos esforzándonos en el bando correcto y si nuestras energías están destinadas al avance del Reino de los cielos. Hoy, decide que todos tus pensamientos, palabras y acciones estén del lado correcto. (I) 

#EnemigoVencido
#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

“Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento’ (1 Corintios 14:15).

En la edición del 23 de enero de 1855 de la Review and Herald [Revista Adventista, en inglés], Jaime White anunciaba que preparaban lo que sería el segundo himnario adventista: Himnos para los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús. El objetivo era “elegir aquellos que lo ameriten, que expresen la fe y la esperanza de la iglesia, tal como está expuesta en las Escrituras de verdad, y que estén libres de los errores imperantes de esta época”.

Biblia

Es interesante notar el criterio de selección. Claramente, el foco no era los sentimientos que pudieran generar los himnos, ni lo modernos o novedosos que pudieran ser. Jaime White enfatizó: “Dado que muchos himnos preservan una o más de las ‘fábulas’ populares de estos tiempos, se puede percibir que nuestra tarea de selección es difícil” (Review&Herald) 23 de enero de 1955, p. 165).

Los pioneros adventistas tenían bien en claro que; en la adoración, no solo intervienen los aspectos emocionales y de la voluntad del ser humano, sino también el entendimiento. También percibían el gran poder que tienen los himnos para transmitir conceptos teológicos. Y aun cuando, en medio de la experiencia de canto y adoración, los sentimientos parecieran primar, es tanto o más importante el mensaje que los himnos transmiten por medio de la letra. Por lo tanto, una teología correcta lleva a los sentimientos adecuados. Además, una religión basada en los sentimientos es como una casa edificada sobre la arena.

La tendencia actual en la adoración pareciera ser un énfasis en la experiencia y los sentimientos. Y si bien es claro que no somos seres puramente racionales y que, por lo tanto, no debemos obviar los sentimientos y la experiencia de adoración, hemos perdido de vista la capacidad que tiene la letra para recordarnos el verdadero mensaje bíblico. Incluso más: si bien los himnos, o cánticos, Cristo céntricos tienen su lugar, si nuestra adoración se agota en esta clase de mensajes, nunca pasaremos de la “leche” y nos perderemos el “alimento sólido” espiritual que menciona el apóstol Pablo en Hebreos 4:1 1 al 14.

Por otro lado, hay himnos de esos primeros himnarios adventistas que todavía siguen emocionándonos, e inspirando a una alabanza vibrante y alegre. Muchos de ellos continúan como clásicos adventistas que hasta los más jóvenes disfrutan.

Por eso, es clave que hoy te preguntes cómo es tu experiencia de adoración. ¿Es árida y formalista? ¿O estás en el otro extremo, del éxtasis sin contenido? Hoy, busca el equilibrio de adorar con el espíritu, pero también con el entendimiento. MB (I) 

#ConElEspirituYElEntendimiento
#MatinaldeJóvenes
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2017

Comment

Página 8 de 47

 

 

 

 

 

.....................................................................................................

.

_________________________________________________________

optica

 

 

 

 

 

logop.fw

Teléfono: 052-780-787

mail: info@aldia.com.ec

Celular: 0997151726

whatsapp: 0997151726

Dirección: Quevedo vía Valencia a una cuadra del Banco Pichincha de San Camilo

Babahoyo C.C Bahía Calderón Av. 6 de Octubre.

Boletín de Noticias

Registrese y reciba las ultimas noticias en su correo