Santa Ana, Manabí, se encuentra sumida en una crisis tras las intensas lluvias que azotaron la región, provocando inundaciones que afectaron al 80% de su cabecera cantonal.
El desastre ha impactado directamente a cerca de 8.000 personas, entre habitantes y propietarios de unos 300 negocios, según informó el Municipio.
El alcalde Gregorio Macías describió la magnitud de la emergencia: «Están afectadas alrededor de 24 cuadras en la zona comercial y otras 20 en la zona residencial. También tenemos unidades urbano-rurales que están interrumpidas». El aguacero, que duró casi cuatro horas, desbordó los esteros Visquije, Taina, Chamucamé y Bonce, afluentes del río Portoviejo, que también se salió de su cauce, agravando la situación.
Las calles Bolívar, Sucre y Francisco de Paula Moreira se convirtieron en ríos, con el agua superando el metro de altura. Los comerciantes, desesperados, se afanaron en evacuar el lodo de sus locales y rescatar la mercancía dañada. «Estamos haciendo videos a las casas comerciales para que nos puedan esperar las deudas a corto plazo», expresó Johanna Rivera, una comerciante afectada.
El mercado municipal quedó inundado, obligando a los vendedores de legumbres a improvisar un mercado provisional en el parque central para vender sus productos perecederos.
Las autoridades del Ministerio de Inclusión Económica y Social, Salud, Ambiente y Gestión de Riesgos se desplazaron a la zona para evaluar los daños. Se anunció la entrega de bonos de emergencia y se hizo un llamado a la calma, asegurando que la evacuación de agua de la represa Poza Honda está bajo control.
El río Portoviejo, que nace en Poza Honda, también causó estragos en Portoviejo, inundando las comunidades de Estancia Vieja y El Cady, en la parroquia Colón. La vía principal se vio afectada, dificultando el tránsito de vehículos ligeros hasta el mediodía.