La madrugada del 27 de marzo de 2025, la tranquilidad de la avenida Revolución Ciudadana, en el cantón Quevedo, se vio abruptamente interrumpida por un suceso que heló la sangre a sus habitantes.
Un tráiler, cuyo conductor aparentemente sucumbió al cansancio, se desvió de su ruta, liberando su carga mortal: un contenedor que cayó estrepitosamente cerca de una vivienda, destruyendo una ramada que había cerca.
Tres almas, que estaban dentro de esa casa, sintieron el aliento de la muerte rozándoles la nuca. «Volvimos a nacer», dicen, con la voz aún temblorosa, conscientes de que un giro del destino, un par de metros más, hubiera cambiado la historia. Un milagro, lo llaman.
Pero la fortuna no sonrió a todos. José Muñoz, hijo de la propietaria de la vivienda afectada, vio cómo su pequeño vehículo que estaba estacionado en el portal quedó aplastado bajo el peso del contenedor.
Ahora, exige justicia, que la empresa propietaria del tráiler responda por los daños, ya que su vehículo tiene un costo de 6 mil dólares.
Cerca de las 10:00 de este jueves los ciudadanos aún seguían en el lugar observando el hecho y trataban de procesar el susto. «Casi velamos a las vecinas», decían.